30.7.10

Acá estoy, sentada otra vez en el mismo rincón.
Pensé en escribirte pero el miedo me hizo entrar en razón.
Tantas cosas que tenia que decirte, tantas cosas que quería darte.
Mis latidos se asemejan al sonar de una caja bombeante.
Este mismo rincón, junto con las huellas de esas lágrimas que derrame.
Ese último día, ese último anochecer…
Esa vez que nos dijimos adiós, que nos hizo enloquecer.
Seamos honestos,
no tenemos mucho que perder.
Más que la confianza en otros, la discordia que produjimos.
Tengo sueños sobre vos cuando duermo,
Ahora ya no son tan frecuentes, pero de algo sirvieron.
Creerás que estoy mintiendo, que de tu esencia me aprovecho.
Que te utilizo para tener algo sobre lo cual escribir unas pobres líneas,
Puede ser que tengas razón, no somos completamente buenos, ¿Cierto?
Pero no dudes sobre que algo en mi marcaste, algo en mi produjiste.
Algo que ya no se ni cómo se llama, amor, locura, obsesión, dolor…
Solo sé que cuando te pienso siento la necesidad de que estés conmigo.
De que me des tu abrigo, de que me sostengas como lo hacías.
Tengo la necesidad de que me beses como solo vos sabes hacerlo.
De sentirte ese gustito que me hiela, ese que ya nadie me presta.
De que me abraces, de sentirme aprisionada por vos como antes lo hacia.
De que me acaricies, me muerdas y pequeñas marcas dejes en mi.
Esas de las buenas, de las que duelen si las ves pero logran sonrojarte.
Sin embargo resulta ser que siempre caigo en la realidad un poco tarde
Siento que ya no duele amarte si no que me duele más el des aprovecharte
Siento que aunque sé que lo nuestro no va para adelante, sigo siendo miserable
Siento que unidos nos damos mil alegrías que vienen con un regalo de un millón de caídas más,

Pero también siento que el dolor de perderte me llevó a tal locura que ya no levanto la mirada…
Sin ver tu cara angelical sonriéndome como solías hacerlo antes de tu partida
infernal.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario