Somos dependientes. Somos independientes. Queremos creer que sin el otro no es posible, ¡sí es posible! Saben de qué me harté? Me harté de preocuparme por personas que no se preocupan por mí, me harté de gastar horas de mi mente en aquellos que a lo sumo piensan un segundo en mí. Ya nada ni nadie me puede parar a mí. La adolescencia es un Rock para los dientes, acelerada, lenta, al ritmo, es una niña y otra niña, y otra niña más.
Últimamente se me da que me siento muy bien, será que aprendí un poco más, será que al fin me saque ese peso de encima. Será que me dí que la única que importa para mí, soy yo. Detesto ver a mis amigas dependiendo de un chico que no las valora, detesto pensar que yo pase por eso!
Los chicos me tienen harta. Un poco de telenovela, ¿verdad? Pero es así. Miento, me encantan los chicos, la mayoría de mis amigos lo son a fin y a cabo. Aunque la mayoría de con los que me voy topando este último tiempo, sinceramente dan que desear.
Mujeres, dense cuenta que no los necesitan! Se necesitan a ustedes mismas! Canten, maldición, ¡va a ser un día hermoso!
Mis oídos se ven afectados por la contradicción este último tiempo, "No estoy mal por el" "Me molesta que no me hable, me pone nerviosa". Date cuenta, no digan que no pueden no pensar en el. Si estás pensando en el, frena, mandale oxígeno al cerebro y decíte "¡Cambia de pensamiento ya!". En serio, no es muy difícil.
Básicamente eso. Me siento muy bien conmigo misma, al fin. Quería decirlo nada más.
Maldición, es un día hermoso.

