19.1.11
16.1.11
Y así fue como entendí que nunca lograría dejar de amarlo, no porque lo deseara tanto, si no porque él, él no había hecho más que regalarme sonrisas.
Él era perfecto, perfecto para mí.
Él me amaba.
Volvé. Por favor, volvé. Te necesito, ¿Acaso no te das cuenta?
Volvé. Decime que vas a estar conmigo pase lo que pase.
Decime que no me vas a dejar ir, por nada en el mundo.
Decime que no podes vivir sin mí.
Insísteme. No pares. ¡Decime que no podes vivir sin mí!
Decime que me vas a esperar. Esperáme.
Buscame. Llámame y decime que me necesitas. Decime que me amas.
Buscame otra vez aunque yo te diga que no lo hagas. Háblame.
Recordáme las cosas que prometimos. Cumplilas.
Te necesito amor. Cada minuto, cada segundo que pasa, te necesito.
¿Por qué? Porque te amo. Porque sos tan genial que no te quiero dejar ir.
Te amé ayer. Te voy a amar mañana. Y pasado mañana también. Y en 40 años te voy a amar de igual manera, también.
Quiero vivir con vos.
Quiero vivir en un apartamento decorado con fotos de nosotros juntos.
Quiero despertar al lado tuyo todos los días.
Quiero darte un beso y susurrarte “Buenos días” al oído.
Quiero prepararte el desayuno.
Quiero hacerte reír todas las mañanas.
Quiero hacerte reír a cada hora del día.
Quiero decirte cuánto te amo todos los días.
Quiero llevarte a la ducha.
Quiero conocerte por dentro y por fuera al completo.
Antes de salir, quiero agarrarte de la mano y besarte otra vez.
Quiero pensar en vos hasta que sea la hora de volver a casa.
Quiero llamarte y preguntarte cómo estás.
Quiero llegar a casa y besarte.
Quiero tomar una ducha con vos otra vez.
Quiero comer golosinas en nuestra cama llena de almohadones.
Quiero mirar cualquier cosa en la televisión abrazándote.
Quiero dormir con tu perfume a mi lado.
Quiero tenerte a vos. Conmigo. Ahora. Y siempre, también.
¿Por qué? Porque me gusta. ¿Por qué me gusta? Porque
¿Por qué te amo? Porque me haces feliz.



